domingo, 24 de enero de 2010

Obama está "preocupado" por la controversia entre Google y Pekín

La crisis política entre Estados Unidos y China desencadenada por Google no tiene visos de amainar, a pesar del interés de Pekín por convertirla en un asunto meramente empresarial.


El presidente de los Estados Unidos Barack Obama está "preocupado" por la controversia entre Pekín y Google. Así lo ha manifestado un portavoz de la Casa Blanca. Según esta fuente, Obama está preocupado por la falta de seguridad informática que Google atribuye a China y cree necesario que las autoridades chinas den una explicación sobre el problema.

Este comentario se ha producido después de que el Gobierno chino haya arremetido contra Washington y le haya acusado de dañar las relaciones bilaterales con sus repetidas declaraciones en contra de la censura en Internet. "Estados Unidos ha criticado la política seguida por China para administrar Internet y ha insinuado que China restringe la libertad en la Red. Esto es contrario a los hechos y daña las relaciones [entre los dos países]", según Ma Zhaoxu, portavoz de Exteriores.

Según miembros de la organización de defensa de derechos civiles First Amendment Coalition, técnicos de comercio de la administración estadounidense se han dirigido a ellos para recabar datos sobre si las barreras que impone China a Internet pueden ser motivo de una denuncia ante la Organización Mundial del Comercio
En un discurso, el pasado jueves, la Secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, se pronunció de forma tajante en contra de las restricciones a la libertad de información que llevan a cabo países como China, Irán o Arabia Saudí y pidió a Pekín que investigue las quejas de Google de que sus servidores y los correos electrónicos de disidentes chinos en Estados Unidos que utilizan su servicio Gmail han sido objeto de ataques informáticos por parte de ciberpiratas, supuestamente amparados por el Gobierno chino. Tras la denuncia de la compañía californiana, realizada el pasado 12 de enero, trascendió que fueron espiadas más de 30 empresas.

Clinton aseguró que "una nueva cortina de la información ha descendido en muchas partes del mundo", y comparó las crecientes restricciones en Internet con el Muro de Berlín. La Secretaria de Estado reiteró el apoyo de Estados Unidos a "un único Internet en el que toda la humanidad tenga igual acceso al conocimiento y a las ideas".

El Gobierno chino ha incrementado de forma continuada la censura y los controles en la Red en los últimos años, temeroso del efecto que la libre circulación de noticias y opiniones puede tener sobre el monopolio de poder del Partido Comunista Chino (PCCh). Pekín cree que Internet puede ser utilizado para intentar desestabilizar el país, incitar el separatismo y minar la autoridad del Gobierno.

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